
Las consecuencias sin importancia para el proyecto
Asimismo el sitio electrónico con referencia en el estudio publicado por el ‘Pacific Northwest National Laboratory’, señala que son dos las principales áreas de investigación: cultivar las algas en estanques con grandes cantidades de agua dulce, la opción más barata. Mientras la segunda es modificar genética y sintéticamente las algas para que éstas se puedan cultivar en agua salada (del mar) o contaminada. Sin embargo en ese estudio no se tuvieron en cuenta los aspectos negativos del proyecto. La energía necesaria para mantener los estanques de congelación, la evaporación del agua o su contaminación y las mutaciones que provocaría en los peces, entre otras consecuencias. Para producir un litro de combustible de algas, se requieren 350 litros de agua. La cantidad del líquido vital necesaria para sustituir el 17% de las importaciones petroleras de EE.UU., equivale al 25% de toda el agua para uso agrícola de ese país. En tanto, los responsables de esta iniciativa también pretenden producir alimento para humanos y animales y vacunas. Varios especialistas advierten que “los retoques” que se hagan a las algas podrían resultar en una plaga involuntaria, por lo que instan a que cesen estos peligrosos experimentos. Además, una reciente investigación publicada en Francia reveló que las ratas, que fueron alimentadas con maíz transgénico de Monsanto, desarrollaron tumores y daños múltiples en sus órganos. Los monopolios dependen de la intervención de los gobiernos para manipular los mercados y desalentar la competencia. Según Venter, las autoridades desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del 'crudo verde' a base de algas, ya que pueden imponer altos impuestos a la emisión de dióxido de carbono, zanjando así las industrias del carbón y el petróleo, y abriendo la puerta para los combustibles alternativos caros.
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