CRISTO, NUESTRO ABOGADO (02:01-04)


2:1Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
 2:2Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
2:3Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
2:4El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;2:5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 2:6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.